Fabricación de fertilizantes y correctores activos

Si iniciamos este reportaje diciendo que Agrostock ha desarrollado un producto revolucionario para la fruticultura, quizá muchos nos tachen de exagerados. Entendemos la prudencia, la misma que practicó Jorge Casas cuando le hablaron por primera vez de la molécula MSB. “No creemos en milagros” o “está todo inventado” son frases muy recurridas en estos casos. Pero, a juzgar por los resultados, podríamos estar delante de una de esas raras excepciones.

La empresa Agrostock comenzó a trabajar con este producto hace algo más de dos años y ahora ya lo están comercializando en el valle del Ebro e incluso en Italia. 

Vayamos al principio de esta historia. Menadiona es un laboratorio farmacéutico, que obtuvo la licencia para la fabricación y venta de una molécula llamada MSB, un derivado de la vitamina K.  Este laboratorio, que no tenía experiencia anterior en productos agrícolas, creó una división agro solo para este producto. Aunque inicialmente la investigación se había dirigido a las aplicaciones de la molécula MSB en alimentación humana, pronto se descubrieron sus aplicaciones agrícolas. “Empezaron a desarrollar el producto con resultados positivos, en la zona de Murcia con tomate o en la de Jaén con olivos”.

Menadiona, sin embargo, no tenía ninguna experiencia en frutales. “Fue entonces cuando formalizados el acuerdo entre Agrostock y Menadiona, una joint venture, para impulsar un proyecto de I+D+I y para el desarrollo comercial del producto con aplicaciones agrícolas. El laboratorio sintetiza el producto y nosotros aportamos la estructura, el saber, la experiencia, los contactos, los clientes...”, explica Casas.

Hace dos años, Agrostock comenzó a desarrollar el producto incorporando la molécula MSB como parte fundamental de los abonos N.P.K. y de los correctores. Actualmente la gama que desarrolla Agrostock en N.P.K. con la molécula MSB se comercializa con el nombre ACTIUM. En cuanto a los correctores, Calcitor es el nombre comercial del corrector de calcio que incorpora la molécula MSB, y MINER, el nombre del corrector de zinc y manganeso con la misma molécula. Todos estos productos se fabrican en la planta de Fraga. La Voz: Pero ¿qué tiene de novedoso este producto? ¿Cuáles son sus beneficios?
Jorge Casas: La aportación de este producto aumenta los contenidos de azúcar y calcio de la fruta, en algunos casos de forma espectacular. Por ejemplo, en manzana, en plantaciones en las que llevamos 3 años aplicando el producto, ha desaparecido la bitter pit, una plaga muy complicada de erradicar y que está muy vinculada al nivel de calcio de la fruta. Los resultados fueron tan espectaculares que al principio no nos creíamos los análisis; si lo normal es conseguir 4’5-5 mg. por cien de calcio, conseguíamos 8’2 mg. por cien.

¿Cómo actúa el producto?
Se aplica por tierra, mediante el goteo. Va incorporado al abono o a los correctores. Esta molécula actúa como elemento conductor: incrementa la capacidad reticular de la planta y hace que pueda absorber mejor y más rápidamente los microelementos presentes en la tierra. Aumenta la penetración de los minerales en el árbol, consigue favorecer el acceso al árbol de todos los nutrientes que necesita y, por tanto, aumenta sus defensas y mejora su salud. La respuesta vegetativa del árbol es espectacular y los resultados son muy importantes dentro de la fruticultura tradicional. Es un salto en la fertilización tradicional.

Pónganos ejemplos concretos...
En un vivero de olivos, que estaban deshauciados, empezamos a aplicar el producto y rápidamente tuvieron que cambiar las macetas porque la masa reticular nueva era brutal. Otro ejemplo: hace dos años, en el mes de mayo padecimos un viento muy helado que dejó la cara norte de las plantaciones muy castigada. Donde se aplicó este producto la planta se recuperó totalmente en poco tiempo, con lo cual la fruta era mucho mejor que en la parcela no tratada. Hemos comprobado, en Fraga, que la recuperación de plantaciones afectadas por el pedrisco ha sido completa y mucho más rápida  de lo habitual.

¿Y sus beneficios sobre el fruto?
Conseguir calcio en fruta es importantísimo, porque aporta dureza y densidad, que significa conservación. El incremento en calibre también es considerable. Utilizar el producto puede marcar la diferencia y conseguir que una plantación poco rentable pase a ser muy rentable, simplemente por incrementar la productividad por aumento del calibre. Pero también incrementa el azúcar, que es el ‘secreto’ de la buena fruta. Por desgracia, en fruta no se paga la calidad. Primero se coge, se comercializa, se pone a la venta, se compra y solo entonces se come. Si la fruta se pudiera probar antes de comprarla, el valor sería otro.

Puede ser un aliado para quienes apuesten por posicionarse con un producto de calidad extra.
Por supuesto, es importante para el productor que quiere hacer marca, porque le da este valor añadido de dureza, azúcar... Es ahí hacia donde nos encaminamos, a crear marca. Lo que está ocurriendo es lógico, hace años que lo anunciamos: productores que producen más kilos o que se agrupan para comercializar mayor volumen; tendrán que crear marca. Los productores de melones ya lo hacen: todos llevan su etiqueta. Si te sale bueno un melón de la marca X, repetirás. Con la fruta vamos por el mismo camino. Y este producto ayudará a conseguirlo.

En qué cultivos se ha probado el producto?
Estamos trabajando en fruta de hueso; en tomate de industria y espárragos, en la zona de Navarra; en manzana, en la zona de Zaragoza, la Almunia o Lleida. Estamos entrando también en Italia.

¿Cuál ha sido el desarrollo del producto?
Comenzamos en Fraga porque nuestra zona natural de trabajo es esta. El primer año hicimos una prueba en pocas fincas. Era una apuesta desconocida. No quisimos lanzarlo de forma generalizada porque no nos gusta hablar de milagros. Intentamos ser muy serios. Llevamos muchos años en el sector y no nos la jugamos. De hecho, tras el primer contacto con el laboratorio, mi respuesta fue ‘no’. Pero me comprometí a probarlo y, al ver los resultados, quedé convencido totalmente de las cualidades del producto. Porque los niveles de calcio que consigue, con lo difícil que es incrementar el nivel de calcio, son extraordinarios. Tuve claro que teníamos que apostar por este producto.

¿El siguiente paso?
El segundo año lo aplicamos en un 50% de los clientes, elegidos de forma aleatoria, con resultados mucho más amplios y todos satisfactorios. Este año hemos iniciado una aplicación más general, respetando siempre el criterio del agricultor. Hay quien apuesta por invertir un poco más para obtener más calidad y más kilos. Y hay quien piensa lo contrario.

¿Es más caro?
Un poco más caro, pero no mucho. La repercusión por kilo de fruta podría ser de entre media y una peseta por kilo. No es un producto excesivamente más caro. Por contrapartida, obtienes una fruta de más calibre, con más azúcar y más calcio. Y esto es importante, sobre todo para envíos a Polonia o Rusia, donde hay que enviar una fruta que, sobre todo, tenga dureza. El árbol está más verde, más sano, tiene más hojas, aumenta la densidad del fruto. El fruto, con el mismo calibre, pesa un poco más. Ese poco más, multiplicado por millones de piezas, son muchos kilos más. El producto se paga solo, está comprobado.

¿Satisfechos?
Sí, muy contentos. Llevo muchos años en este oficio y es una de las cosas más sorprendentes con las que me he encontrado. Partiendo de la base de que está todo inventado, en contadas ocasiones aparecen productos que son espectaculares, revolucionarios, diría yo. Por ejemplo, el Confidor, para el pulgón, ha sido toda una revolución. Lleva 15 años en el mercado, con plena eficacia y con una plaga tan difícil como esta. Productos como estos salen de laboratorios de grandes empresas, como Bayer. A este nivel, la aportación de esta molécula incorporado al fertilizante, sería similar. Por eso estoy convencido de que estamos trabajando con algo importante. No sé cuánto más lo sabremos desarrollar, pero lo que estamos haciendo hasta ahora ya es sorprendente.

Y ahora ¿qué?
Estamos haciendo pruebas con arroz para aumentar la generación del grano; con olivo, estamos probando la recuperación de los árboles en caso de helada. Hay que seguir desarrollando el producto. El 95% de quienes lo han probado, repiten. Pero no solo eso: nos llegan muchos agricultores que vienen porque han visto que a su vecino le está funcionando.

Fuente: La Voz del Bajo Cinca