Entrevista Jorge Casas

Agrostock

«Hay que concentrarse en producir calidad y profesionalizar el sector”

La campaña de este año reafirma, en opinión de Jorge Casas, las reflexiones que venimos haciendo en encuentros anteriores: “Que cada año es diferente que el sector tienen que estar profesionalizado, es la única manera de funcionar. Habrá que apostar y fuerte. Y el que no apueste, lo tendrá muy complicado”.

¿Qué entiende por apostar fuerte?
Que tendrá que haber un mínimo de producción para que una empresa sea viable. El volumen que pida el mercado. Pero el fruticultor no se podrá quedar con las 10 hectáreas que tenía su abuelo sino que tendrá que alquilar o comprar tierra, plantar y estar muy al día en variedades. Porque las variedades buenas se han vendido bien y las variedades no competitivas, se han vendido mal.

¿Es lo que ha ocurrido este año?
Sí. La sensación general es que la campaña ha ido bien pero hay variedades que, por fecha o color, no han tenido tan buen resultado. Al productor que ha tenido buenas variedades le ha ido muy bien y al que ha tenido malas variedades le ha ido muy mal. Y las perspectivas para el próximo año son las mismas. Si no hace más frío, el cuajado no será excesivamente bueno y el mercado se regulará solo. No hace falta que haya un 50% menos de fruta para que se pague el doble; si hay un 10% más, no puede venderse y, si hay un 10% menos, va cara. Un mal invierno o invierno con poco frío puede influir en el cuajado. No se sabe qué ocurrirá en las próximas semanas. Pero sí es verdad que hay que apostar por calidad y por buenas variedades.

El verano de 2005 su empresa realizó dos exposiciones/presentaciones de variedades. ¿Han repetido la iniciativa?
Hemos realizado una jornada, no dos, por falta de disponibilidad. El año próximo, nuestra intención es organizar alguna exposición más. Estamos con algún proyecto interesante, como empresa. La sección de fertilizantes ha tenido este año un aumento muy importante y la previsión para el próximo es también de crecimiento. Hemos firmado un acuerdo con Compo, fabricante de Nitrofosca, para fabricar en Fraga la gama Novamon, los fertilizantes líquidos con nitrógeno de liberación lenta. Y eso nos hace dedicar un esfuerzo extra. Todo va encaminado a ofrecer un mejor servicio y estar al día.

¿Tenían en mente fabricar para terceros, cuando proyectaron la fábrica?
No. Haciendo las cosas bien, saber que llegarás a los objetivos que te marcas. Pero difícilmente pensamos que podríamos fabricar para una empresa del nivel de Compo. Si hay algún abono que conocen los agricultores es Nitrofosca. Pues el abono líquido de esta gama lo fabricaremos nosotros en Fraga. Por otra parte, estamos en negociaciones para adicionar a los fertilizantes una molécula desarrollada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que sería una novedad en el tema de fertilización. Nos estamos convirtiendo en una empresa puntera, al menos dentro de nuestra zona; en tecnología, no sólo en producir cantidades sino, además, en producir cantidad especializada, innovando en productos, con resultados y perspectivas muy interesantes. Todo eso hace que tengamos que optimizar los recursos y la segunda exposición de variedades no la pudimos organizar por falta de tiempo material.

¿Cuántas de las variedades presentadas este año eran nuevas?
Como novedad teníamos las “Money” plantadas ya en Fraga, lo que nos da una valoración real de cómo se cultivan en nuestra zona. También había una colección de albaricoques interesantísima. Y alguna nectarina y melocotón rojos también nuevos. Sí, había novedades, y si hay exposiciones el próximo año, también habrá alguna novedad.

¿Alguna de estas variedades, una vez cultivadas aquí, no han dado el resultado esperado o prometido?
Sí ocurre. Una variedad traída de Italia, donde tienen un clima más húmedo, aquí nos da un fruto con menos color, y sin color no sirve. Este año, alguna variedad traída de Francia ha presentado problemas. Las novedades con las que trabajamos son innovaciones genéticas de Zaiger, el mejor obtentor de variedades del mundo. Y cuando saca al mercado una variedad, está más que probada. Los campos experimentales que existen están en Francia, en la zona de Nimes o en Perpignan; no son muy diferentes a nuestra comarca. Estamos intentando crear un campo experimental aquí.

Sería interesante…
Sí, pero es problemático. Son licencias internacionales, variedades que están muy protegidas y vigiladas… Comportaría tener un campo vallado, casi con un vigilante. Dedicar una hectárea a campo experimental es una inversión muy importante. Y lo centralizan en Francia donde está la empresa que tiene los derechos de Zaiger para Europa. Autorizan la multiplicación a 4 o 5 viveristas españoles, entre ellos, Mariano Soria, con el que trabajamos nosotros.

¿Cómo está el tema de royalties?
Hay empresas que desarrollan o “inventan” una variedad y quieren darle un valor. Tiene un copyright. Y lo valoran en 3.000 o 4.000 euros la hectárea. Está protegido. La ley considera delito coger gemas del vecino o que te las dé, si la variedad tiene un propietario. Tienen sus sistemas de control, basados en el ADN de la planta. Si detectan que has incumplido estos acuerdos, pueden denunciarte y que un juez te haga arrancar la plantación y te imponga una sanción económica, y son multas importantes porque se considera que, al fin y al cabo, esto es un robo. No nos gusta, porque nosotros somos los primeros perjudicados. Pero también entiendes que el propietario de una variedad ha invertido dinero en investigación y es lógico que la quiera hacer pagar. Particularmente, creo que es demasiado el dinero que se hace pagar.

El agricultor ¿está concienciado?
Sí, pero todo el que puede intenta escapar o se la juega. Si te toca, pues habrá que asumir las consecuencias. En los costes de una finca de 10 hectáreas, por ejemplo, los royalties representan unos 4 o 5 millones de las antiguas pesetas. Bien mirado, no es ninguna barbaridad. Lo principal es la variedad…. Si haces toda la inversión pero la variedad es mala, no servirá para nada. Pero el agricultor está acostumbrado a hacerse él mismo la variedad. Por eso le parece caro. Y, además, no se pagado nunca.

Si pagar royalties le garantiza que la variedad tendrá  un precio mínimo en el mercado…
Eso es otra cosa, aunque es difícil. Es lo que se conoce como “Club de productores”, que garantizan una determinada rentabilidad. Pero tampoco han acabado de funcionar. Hay una variedad de manzana, “Pink Lady”, que funciona con este sistema. Estos clubes defienden y protegen muchísimo la variedad. Es lo que puede pasar con el tema de los royalties. Si tú sabes que esa variedad sólo la tienes tú o quienes pagan los royalties, no te importará tanto pagar. El problema es que tú pagas y ves que el vecino no. Si los obtentores actuaran contra el vecino que no ha pagado, tú estarías más conforme con pagar.

Todo llegará ¿no?
Es un sector muy complicado, que está en ebullición. Tenemos que convivir con esta problemática. Hay que pensar que, si una variedad es buena, al año ya has amortizado lo que cuesta la planta. Es más la reticencia y pensar que puedo plantar sin pagar royalties, que me están engañando o que el otro no los paga, que  lo que realmente representa en el computo general de una plantación.

Para acabar ¿qué consejo daría a los productores de cara a la próxima campaña?
Que se concentren en producir calidad y seleccionar las variedades. Lo que no se podrá vender es la fruta que tenga cualquier deficiencia. Cada vez veremos más mallas antigranizo porque protegen la fruta, no sólo del pedrisco, sino también del sol para que tenga una imagen perfecta. Y tendremos que adaptarnos a las medidas medioambientales para caminar hacia una agricultura sostenible. Hay que comenzar por una buena selección de variedades y el resto es hacer las cosas bien, el manual de buenas prácticas agrícolas. Productores y almacenes tendrán que certificar sus producciones bajo la norma Eurepgap o la Producción Integrada. Es decir, a trabajar desde un prisma profesional. Todos los sectores bien profesionalizados, funcionan

Fuente: La voz del Bajo cinca